martes, 25 de febrero de 2014

Lectura: Existencialismo y Naturalismo

 LA CUESTIÓN  SOCIAL- EN LA LITERATURA DEL REALISMO- NATURALISMO: DOS DRAMAS DE LOS MINEROS (GERMINAL, DE EMILE ZOLA; TERESA, DE LEOPOLDO ALAS.
 EL CONCEPTO  DE “CUESTIÓN SOCIAL” SURGE DESDE LA HISTORIA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX. LA POÉTICA DEL REALISMO  Y NATURALISMO.
La sociedad consumidora con mentalidad  predominante de la burguesía, donde se presentaba  conflictos de personas menos favorecidas.
  En este momento histórico  donde se realizaban discursos y ensayos políticos la literatura de ficción solo aparece de manera muy esporádica o anecdótica, cuando no humorística,  además  aparecieron historias como cuentos, novelas y dramas   de los conflictos  que se vivieron  durante el siglo XIX.
 Emile Zola es es padre  y mayor representante del naturalismo. Los textos  en las letras españolas de este periodo constituyen a la llamada literatura “obrera”, ya que la producción literaria solo podía ser analizada, entendida y valorada dentro del movimiento obrero como vehículo de conciencia  y movilización, medio de difusión de ideas y consignas. Por lo tanto, permitió  que surgiera la poesía  Científica- anarquista y literatura teatral.
La literatura de este periodo se basó en hechos de movimientos sociales y no eran estéticamente llamativos por ser de destino obrero, algunos de sus representantes fueron Fernán Caballero y Palacio Valdés.
Una de las principales novelas obreras es Peñas arriba, de Pereda que a Justo Vives” de Anselmo Lorenzo Polanquino.
 La Investigación  histórico-critica fue de relevancia porque marco la observación  y la atención de la forma de los textos en proceso literario español  porque se estudiaron textos y autores antiguos y se empleó el término “ ignorar” en su sentido más riguroso.
 En 1910 Hispanistas franceses Claire-Nicole Robín y Gérard Brey y participantes, procedentes de diferentes universidades  europeas, americanas presentaron  comunicaciones  que se ocupaban de  la actividad teatral  que el movimiento obrero suscrito en países como Francia, Alemania, Inglaterra, Irlanda, México etc.
 El teatro  Social Revolucionario español en los años de  cambio de siglo no tuvo mayor impacto, pero fue tomada por asociaciones, clubs y sindicatos obreros españoles, donde apareció  el investigador  Lily Livak, quien se hizo responsable de  destacar  a  Gerard Brey. La  dramaturgia  Obrerista más reconocida fue llamada la CUESTIÓN SOCIAL.

Dos principales representantes de la cuestión social  en el movimiento naturalista  En Francia son Emile Zosa y  Leopoldo Alas, porque ambos poseían una escritura basada en  Novela, cuento, ensayo y periodismo político, ya que coincidían en la literatura dramática también conocía como  la Cuestión social. Ambos autores utilizaban artículos de crítica teatral.
 Emile Zola se convirtió en un  emblema del movimiento por sus obras obreras  en Francia y en Belgica con dificultades a la hora de dar a conocerse ya que sus ideas eran revolucionarias.

 Algunas de sus obras fueron La Teresa y Germinal, que trataban de historias de mineros, ya que el buscaba representar  sectores de luchas  sociales como luchas salariales, huelgas y sindicatos, es decir Conflictos colectivos. Zola se caracterizaba por  escenificar cada una de estas situaciones desde los entornos.




EL POSROMANTISISMO

El pos-romanticismo es un movimiento cultural, intelectual  y  estético que surge después del romanticismo, durante la segunda mitad del siglo XIX. Se presentó inicialmente en Francia, donde dio lugar  el simbolismo  y parnasianismo en literatura. Se caracterizó  por artes literarias y musicales.
 Las principales características de la literatura Postromantisista fueron:
 La locura.
La soledad
La aventura
Lo familiar y lo íntimo
El odio a la existencia.
 Sus principales enfoques fueron las novelas históricas y victoriosas, el teatro y la poesía un poco menos romántica que durante la época del romantisismo, ya que se centró más en las emociones que trasmite el poema. En la literatura pos- romantisista, los escritores y artistas se rebelan contra la forma de vida de los burgueses y nace su espíritu  inconformista que demanda libertad.

Una Muestra del postromantisismo



miércoles, 19 de febrero de 2014

El ROMANTISISMO

 El ROMANTISISMO

 Se presentó en Inglaterra y Alemania  y España a finales  del siglo XVII  y mitad del siglo XVIII, como un movimiento revolucionario desde el arte. Sus principales características fueron Lo irreal, la naturaleza,la imaginación.
  Este movimiento posee tres factores.
 Factores políticos: Los ideales románticos son incompatibles con  el absolutismo ilustrado.
Factores Socioeconómicos: Triunfos de la burguesía sobre las demás clases de grupo dirigente, adoptan una forma liberal sobre la ideología romántica.
Factores Culturales: Desde la filosofía, el romanticismo procede del idealismo alemán. Orienta su atención hacia el Yo como  realidad primordial y absoluta.
-La estética Romántica: poseen unos temas, personajes y formas estéticas muy concretas derivadas del individualismo y la ansiedad:
·         Exaltación del yo-Individualismo. Es antirracionalista y valora la expresión  de su subjetividad y de su conflicto interior, es decir sus sentimientos, emociones, pasiones y miedos.
·          El Amor. El sentimiento máximo, en este movimiento se puede ver reflejado  como una fuerte pasión o  una dolora melancolía, donde la muerte también es protagonista.

·          La Naturaleza juega un papel importante, ya que cada presencia  y descripción de esta permite proyección de sentimientos.
·         Evasión del Sueño. El romántico elude la realidad y busca el sueño como un misterio de la vida misma como un estado poético

Principales géneros Literarios son:
·         La poesía. De Carácter lirico/sentimental e histórico/legendario
·         El teatro. El drama Romantico
·         La prosa.  se divide en  manifestaciones como son  novela histórica, las leyendas, el costumbrismo.

Fuente


MARY SHELLEY 

Mary Wollstonecraft Godwin nació el 30 de agosto de 1797 en Londres (Inglaterra).
narradora, dramaturga, ensayista y filosofica por su principal obra " Frankenstein o el Moderno prometeo (1817) se convirtió en una novela gótica



Además de "Frankenstein" Mary Shelley también es autora de otros títulos menos conocidos, como la novela futurista "El Último Hombre" (1826), la novela histórica "Valperga" (1823) o "Mathilda", un relato incestuoso escrito en 1819 que no vio la luz hasta el año 1959.

Observe Que el protagonista Frankenstein ha sido modificado en varias versiones de medios audiovisuales, uno de ellos es en la película de los locos Adams, además se puede observar un poco de lo irreal y la exaltación.


lunes, 17 de febrero de 2014

Europa, Modernidad y Eurocentrismo.
La modernidad desde el paradigma eurocéntrico es la que divide la historia en Antigua, Media y Moderna.  A  lo que fue llamado por el filósofo,  una liberación una construcción ideológica de la historiografía europea.
En esta visión eurocéntrica, la modernidad aparece situada en la Edad Moderna y es producto de una evolución que, si se quiere, se puede rastrear desde la antigüedad. Para los europeos la historia es la línea Grecia- Roma- La Edad Media- El Renacimiento- La Reforma- La ciencia moderna del siglo XVII- La Ilustración- La Revolución Francesa. Desde este paradigma la modernidad es “exclusivamente” europea, “que se va desarrollando desde la Edad Media y se difunde posteriormente en todo el mundo” . Su consolidación se da en el siglo XVIII.
 El  exponente de esta visión es Hegel en sus famosas “Lecciones sobre filosofía de la historia universal”., en este texto  Hegel inicia la historia en oriente y la culmina en Alemania. África y América quedan por “fuera” de la historia del espíritu “universal, habla de la  historia como la  exposición de la razón en el tiempo e historia del desarrollo de la libertad. En Hegel, el proceso apunta hacia la Ilustración, y tiene como momentos constitutivos la Reforma de Lutero, la Ilustración alemana y la Revolución Francesa. Hegel llega a tener una visión cercana de la “Historia Universal”, pues resalta a Francia, Inglaterra, Dinamarca y Alemania como el “corazón” de Europa. Sin embargo, es Alemania la realización del espíritu. Según  el autor incluso Hegel les da el “derecho absoluto” a los pueblos del Norte sobre los demás pueblos del mundo, esto es, Hegel legitima el colonialismo desde su filosofía .

El paradigma eurocéntrico es que supone que la modernidad es un proceso que se da exclusivamente en Europa, gracias a un desenvolvimiento interno posibilitado por su racionalidad; la modernidad se concibe como un proceso intraeuropeo que luego se dispersa; la modernidad es autopoiética, se desarrolla en Europa sin ningún contacto con otras culturas. para Dussel   representa una construcción ideológica que se remonta a los románticos alemanes del siglo XVIII, así  la antigüedad se conecta con la Edad Media, con el Renacimiento, con el siglo XVII y llega hasta ellos. En esta visión eurocéntrica: ¿dónde queda España, Portugal, el mundo árabe? Ellos quedan por fuera de la “Historia universal”.
El eurocentrismo y la línea Grecia- Roma- Edad Media- Renacimiento- Modernidad, no es correcta. Es un reduccionismo histórico.
Gran parte de las instituciones de la democracia griega se encuentran en Egipto, Fenicia y Caldea, entre ellas, la palabra justicia, (Diké), que significa “aldea”; hubo antes de Grecia reflexiones éticas, sólo que sin formalizar; asimismo, Grecia perteneció siempre más a Oriente que Occidente y su filosofía influyó profundamente más en el mundo árabe donde leyeron primero a Aristóteles que en la Europa occidental de hoy, e incluso desarrollaron ciencia, conocimientos médicos; por  lo tanto no fue una cultura inferior a la europea. La influencia de Grecia en la Europa Latina es menor debido a la división del Imperio Romano por Teodosio y la posterior caída de Imperio Romano de Occidente en el año 476 de nuestra era. La filosofía griega había ingresado a Roma con Cicerón (106-46 a.n.e) y, dígase de paso, que la filosofía que ingresó a Roma fue la estoica y la epicúrea, pues lo romanos siempre estuvieron más interesados en cuestiones prácticas que en especulativas.Esto facilitó la recepción del cristianismo en el Imperio Romano. La influencia de Grecia en la actual Europa Occidental se   encontró también con la prohibición de Justiniano de enseñar filosofía en el año 529 de nuestra era: “A causa de ésta persecución muchos de los textos filosóficos griegos se perdieron, pero otros se salvaron en las bibliotecas sirias, adonde fueron llevados por los filósofos que habían huido de Atenas” . Todo esto permite plantear que la línea Grecia-Roma-Edad Media- Renacimiento- está  referenciada en la historiografía europea y que corresponde a  “helenocentrismo”, pues Grecia siempre fue más de Oriente. Esto no significa que parte del pensamiento griego no haya sobrevivido para la Europa Latina. De hecho fue así en San Agustín.

El helenocentrismo que Dussel critica  la obra Paidea, los ideales de la cultura griega: “Por muy alto que estimemos las realizaciones artísticas, religiosas y políticas de los pueblos anteriores, la historia de aquello que, con plena conciencia, podemos denominar nosotros cultura, no comienza antes de los griegos” .
 El helenocentrismo de Jaeger lo encontramos tempranamente en la famosa obra de Diogenes Laercio, del siglo II d.C. quien en su libro Vida de los filósofos más ilustres, una de las principales fuentes para el estudio del pensamiento griego, sostiene: “Quienes opinan esto, atribuyen a los bárbaros, en forma ignorante, las ilustres acciones de los griegos, entre los cuales no sólo comenzó la filosofía, sino también la humanidad”.

 El Imperio Bizantino es mezcla de ideas cristianas, griegas y Orientales. Este Imperio floreció durante varios siglos, pero fue lentamente arrinconado por los musulmanes que después del siglo VII, con la muerte de Mahoma, se expande y se convierte en un imperio mucho más grande que el Bizantino. De hecho son los musulmanes los que dominan el panorama hasta el siglo XV y parte del XVI. Los musulmanes invaden la península de Anatolia en el año 1071 y llegaron hasta la actual Europa Oriental; dominaban el Norte de África y desde el 711 estaban en España. Era una provincia encerrada y política y técnicamente no era superior. Fue la invasión de 1071 la que originó las Cruzadas hacia Tierra santa la que empezó a “desprovincializar” a Europa a lo que  se le llamo  el “Tercer sistema Inter-regional” que comprendía Asia-África y el Mediterráneo. Este sistema abarcaba China, la India, el mundo árabe; Italia era apenas una conexión occidental de ese “sistema interregional”.
Fue gracias a los árabes como gran parte de la filosofía griega llegó a la Europa latina. Especialmente gracias a las traducciones, los estudios y comentarios de filósofos como Avicenas, Averroes, Maimónides.
El hecho decisivo en esta época es la toma de Constantinopla en 1453. Con esta invasión los europeos quedaron encerrados y perdieron su acceso al “Sistema interregional III”. La prueba de que el “Sistema interregional III” era el mundo hegemónico, la constituye el hecho de que Europa quería ir hacia allá y que culturas como China, explica el autor, no tenía ningún interés en ir hacia Europa. Según Dussel, incluso: “los chinos se dirigieron hacia el Este, llegaron hasta Alaska, y parece que hasta California y aún más al sur, pero al no encontrar nada que pudiera interesar a sus comerciantes, y al alejarse más del “centro” del sistema interregional, abandonaron seguramente la empresa” .

Con la toma de 1453 Europa queda sitiada, por eso se buscan rutas alternas hacia Oriente. Es ahí cuando Portugal inicia sus descubrimientos en África e incluso consigue en 1498 con Vasco de Gama pasar por debajo del continente negro y llegar hasta el “centro” del “Sistema interregional III”. Con todo, Europa inicia su Renacimiento en los siglo XIII y XIV, pero éste no hubiera sido posible sin el concurso árabe, sin los aportes en filosofía y sin el comercio que llevó al florecimiento de las ciudades italianas como Piza, Amalfi, Génova, Venecia y del considerado centro cultural e intelectual del Renacimiento: Florencia. Sin el mundo árabe la llamada “vuelta” al mundo griego no hubiera sido posible. De tal manera que la línea que inicia en Grecia y culmina en el Renacimiento en la visión europea tradicional es un reduccionismo histórico e ideológico creado por los mismos europeos. ¿Dónde queda la especificidad de Grecia como una cultura más oriental?, ¿dónde quedan los aportes de los musulmanes? Sencillamente quedan invisibilizados de (y en) la historia.

Ahora, ¿cuál es, entonces, la situación en 1492? En este momento existe un “sistema interregional” dominante, hegemónico, compuesto por las conexiones China, India, mundo árabe, mundo bizantino ruso, etc., y una Europa latina provinciana, encerrada, que no es centro todavía del mundo y que en la Edad Media tampoco lo había sido. Es aquí cuando irrumpe España, la cual se vincula a la mentalidad portuguesa e italiana de la época: una mentalidad aventurera favorecida por el advenimiento de la clase burguesa naciente. El problema era que España no podía ir a Oriente por el sur de África. Ese monopolio lo poseía Portugal. Es ahí cuando apoyado en los conocimientos cartográficos y de navegación de la época, Cristóbal Colón, un navegante genovés, vislumbra la idea de ir al Oriente (al “Sistema interregional III) por el Atlántico, suponiendo que la tierra era redonda. En ese camino se tropieza con América, una extensa tierra que él imaginó pertenecía a Asia. Colón murió ignorante al respecto.

1492 es la fecha clave para Enrique Dussel. En este momento no hay modernidad, si bien sus condiciones de posibilidad se vienen gestando desde las ciudades italianas y, en general, como lo han demostrado historiadores de la talla de Henri Pirenne y José Luis Romero, desde el siglo XI. Dussel no desconoce ni niega este hecho. Lo interesante, pues, del “descubrimiento” de América, es que le permite al filósofo argentino radicado en México plantear el segundo paradigma de la modernidad mencionado: “el paradigma mundial”. Y se resalta la palabra mundial porque sólo a partir de 1492 la historia se vuelve un “sistema-mundo”. Para Dussel, la modernidad nace en 1492. Veamos por qué.


Wallerstein, con gran influencia de Fernando Braudel, cambió la perspectiva tradicional como se leía el capitalismo. El aporte del libro consistió en poner de presente que el sistema–mundo, entendido como el conjunto de redes y circuitos comerciales surgidos con los descubrimientos en los siglos XV y XVI, ayudaba a “desprovincializar” a Europa, pues lo que interesaba en adelante era ver las relaciones mundiales del capital y el estudio de las periferias, las semiperiferias y los centros. El libro mostraba el impulso que tomó el capitalismo una vez se reemplazó el Mar Mediterráneo por el Océano Atlántico, con lo cual la historia se hizo por primera vez “Historia mundial”. Es decir, aquí el sociólogo norteamericano daba un paso esencial para la crítica del eurocentrismo, aspecto que será de suma importancia en la obra del Dussel de los años 90 .

Dussel acude al concepto de sistema-mundo para mostrar que la modernidad no es producto de fenómenos intra-europeos, sino que es una experiencia mundial, no local. Es mundial en el sentido de que se constituyó gracias a las redes marítimas y comerciales desde 1492. Ahora el mundo abarca del Norte al Sur y del Oriente a Occidente. Por eso para el argentino, la modernidad nace en 1492: “Proponemos una segunda visión de la ‘Modernidad’, en un sentido mundial, y consistiría en definir como determinación fundamental del mundo moderno el hecho de ser (sus estados, ejércitos, economía, filosofía, etc.) “centro” de la Historia Mundial. Es decir, nunca hubo empíricamente Historia Mundial hasta 1492 (como fecha de iniciación del sistema-mundo). Anteriormente a esta fecha los imperios o sistemas culturales coexistían entre sí. Sólo con la expansión portuguesa desde el siglo XV, que llega al extremo oriente en el siglo XVI, y con el descubrimiento de América hispánica, todo el planeta se torna el ‘lugar’ de ‘una sola’ Historia Mundial (Magallanes-El cano da la vuelta de circunvalación a la tierra en 1521)” .

Los análisis de Dussel van más allá de esta formulación. Para el filósofo de la liberación, España es el primer Estado moderno. Esto se explica por una nueva variación sobre el concepto de modernidad. En efecto, Dussel habla de la existencia de dos modernidades. La primera inicia en 1492 y ocupa todo el siglo XVI. En esta modernidad son protagonistas Italia, Portugal y España. Estos dos últimos, con sus conquistas en América, van a posibilitar la “segunda modernidad” que corresponde a los siglos XVII y XVIII. En la tradición europea sólo se reconoce esta segunda modernidad. Y sólo se reconoce la modernidad de los siglos XVII y XVIII porque América, Portugal y España han quedado por fuera. Pero esta posición debe corregirse según Dussel, pues gracias a Portugal y a España, Europa logra ponerse como “centro” del “sistema-mundo” moderno, un centro que posibilita la única modernidad que Europa ha reconocido, esto es, la segunda.
El papel jugado por España y por Portugal le permitió a Europa realizar lo que Marx llamó la “acumulación originaria del capital”, que se empieza a consolidar con el mercantilismo de la época. Pero no sólo esto, pues todos reconocen el papel que jugó el oro Americano en Europa.  Se habla de la conquista será esencial en la constitución del ego moderno, pero no sólo como subjetividad, sino como subjetividad ‘centro’ y ‘fin’ de la historia”. Esa subjetividad se constituyó con la periferialización del otro, labor que primero hizo España en el “sistema-mundo”.

Para Dussel Portugal y España, junto con América, son constitutivos de la modernidad, no verlo así es eurocentrismo etnocéntrico, porque fue clave en la constitución de la subjetividad europea. Esa subjetividad ibérica no era una subjetividad protestante, burguesa, sino renacentista-humanista y católica (basta pensar en el humanismo de Las Casas), fue la primera subjetividad moderna del “sistema-mundo”. La primera modernidad creó una subjetividad que se difundió por Europa como con  los cronistas. En este momento  se impuso  una visión de América como lo bárbaro, lo salvaje. Así Europa  elimino imaginarios, creencias, símbolos, formas de producir conocimientos, lenguas, tradiciones orales.
  La tradicional modernidad europea de los siglos XVII y XVIII no hubiera sido posible. El siglo XVIII bebe de las experiencias, conocimientos, avances técnicos, etc., del siglo XVI. El siglo XVII es un siglo rico gracias al oro de América. Pero también la Europa del siglo XVII ha construido una subjetividad a contra luz de la experiencia portuguesa, española y americana. Holanda fue uno de los principales, ya que escribe Descartes su “Discurso del método” y en la cual vivió Spinoza, fue la potencia que sustituyó a España en la centralidad del sistema-mundo del siglo XVII, desde ese momento se desato el eurocentrismo.
Con el siglo XVI Europa, como ya se dijo, gracias a sus experiencias y al oro de América, concentró el capitalismo en su suelo. Todo el mundo periférico quedó dependiente de ese capitalismo. Desde que Europa, gracias a la “ventaja comparativa” facilitada por el “descubrimiento” de 1492, se impuso como centro, creó relaciones estructurales desiguales capitalistas. La desigualdad favorecía a Europa y los dominados quedaron dependientes, hasta hoy, de ese capital. Los dominados fueron los Otros, el bárbaro, el indio, el negro, etc. Las actuales estructuras del capitalismo global, lo que se llama mundo subdesarrollado, también el mundo más pobre, son los bárbaros clasificados así desde la primera modernidad de la que habla Dussel.

Para Enrique Dussel con 1492 surge también el “mito de la modernidad”.  Aparece España y Portugal. En el mito de la modernidad “se autodefine la propia cultura como superior, más desarrollada, por otro lado, se determina a la otra cultura como inferior, ruda, bárbara, siendo sujeto de una culpable inmadurez. De manera que la dominación (guerra, violencia) que se ejerce sobre el Otro, es en realidad, emancipación, utilidad, bien del bárbaro que se civiliza, que se desarrolla o moderniza de su propia victimación, y atribuyéndose el sujeto moderno plena inocencia con respecto al acto . En esto consiste el mito de la modernidad, en un victimar al inocente (al Otro) declarándolo causa culpable victimario. Ginés de Sepúlveda representa el mito de la modernidad en ambos sentidos. Es necesario evangelizar, así sea por la fuerza, a los indios, quienes son culpables de su inmadurez y, por otro lado, es deber de los españoles hacerlo. El español aparece inocente y así se justifica la violencia emancipatoria.
En estas mismas conferencias de 1992, Dussel amplió su análisis. Sólo que aquí no se refiere al “mito de la modernidad” que incluiría a España y Portugal, sino al mito de la “segunda modernidad” que es el que ha practicado la modernidad eurocéntrica y es el único que se reconoce y acoge en las academias que lo reproducen. Allí dice (y cito in extenso): “el mito podría describirse así: a) la civilización moderna se autocomprende como más desarrollada, superior (lo que significa sostener sin conciencia una posición ideológicamente eurocéntrica). b) La superioridad obliga a desarrollar a lo más primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral. c) El camino de dicho proceso educativo de desarrollo debe ser el seguido por Europa (es, de hecho, un desarrollo unilineal y a la europea, lo que determina, nuevamente, sin conciencia alguna, la “falacia desarrollista”). d) Como el bárbaro se opone al proceso civilizador, la praxis moderna debe ejercer en último caso la violencia si fuera necesario, para destruir los obstáculos de tal modernización (la guerra justa colonial). e) Esta dominación produce víctimas (de muy variadas maneras), sacrificio que es interpretado como un acto inevitable, y con el sentido casi ritual del sacrificio; el héroe civilizador inviste a sus mismas víctimas del carácter de ser holocaustos de un sacrificio salvador (del colonizado, esclavo africano, de la mujer, de la destrucción ecológica de la tierra, etc.). f) Para el moderno, el bárbaro tiene una culpa (el oponerse al proceso civilizador) que permite a la modernidad presentarse no sólo como inocente sino como emancipadora de esa culpa de sus propias víctimas. g) Por último, y por el carácter civilizatorio de la modernidad, se interpretan como inevitables los sufrimientos y sacrificios (los costos) de la modernización de los otros pueblos atrasados (inmaduros), de las otras razas esclavizables, del otro sexo por débil…” .
 El autor  llama “falacia desarrollista”. Ésta falacia implica la “violencia sacrificial” de la modernidad. Consiste en la creencia eurocéntrica de que todos los pueblos del planeta deben cumplir el mismo desarrollo histórico, sus etapas.En Hegel encontramos esa falacia desarrollista; eso es el eurocentrismo. Pero si se observa con más detalle, la falacia desarrollista equivale no sólo al desarrollo del espíritu, sino, en otros campos, al desarrollo social, económico y político. Se puede asimilar al progreso. Es decir, todas las culturas deben desarrollarse, modernizarse, cumpliendo las mismas etapas de Europa.
La categoría de progreso es una creación de las ciencias modernas, en especial, durante la segunda Modernidad. Ésta noción se expandirá en la Ilustración, e influirá en hombres como Condorcet, Turgot, Kant, Hegel, Augusto Comte y Marx.
En las teorías contractualistas del siglo XVII, lo que se conoce como “estado de naturaleza” es, en realidad, el mundo salvaje, primitivo, arcaico premoderno, incivilizado, etc., de la periferia. Esa imagen llega a Europa, como ya se dijo, a través de los cronistas españoles. La civilidad o el Estado representan, pues, un estadio superior de la humanidad, una superación de la barbarie. En esas nociones contractualistas aparecerán ya nociones económicas. Por ejemplo, en Locke la propiedad es un derecho natural que se posee aún en el “estado de naturaleza”; en Rousseau, el “buen salvaje” no tiene la carga peyorativa que transmitieron ciertos cronistas.
La categoría de progreso fue difícil de fundamentar en Europa. Fue necesario suponer que todos los hombres tienen una idéntica naturaleza humana, unas mismas necesidades y que su vida se puede representar en un continuo ascenso y lucha por superarlas. La escasez, por ejemplo, sólo era superada cuando la economía de subsistencia diera paso a la economía de mercado. Fundamentar el progreso requirió suponer también que el hombre asciende en el tiempo (ya que espacialmente no se podía sostener tal afirmación) desde una condición inferior a una superior. El progreso es visto como una línea temporal de constante perfeccionamiento del hombre. Es así como la periferia aparece como parte de un pasado que antecede a la Europa moderna. El europeo vio en el aborigen, no sólo de América sino en el africano o asiático, su propia vida primitiva y salvaje. Sintetizando: “el imaginario de progreso según el cual todas las sociedades evolucionan en el tiempo según leyes universales inherentes a la naturaleza o al espíritu humano, aparece así como un producto ideológico construido desde el dispositivo de poder moderno/colonial” . Ese concepto se construyó en Europa gracias a los etnógrafos, y se reforzó con el concurso de otras ciencias como la antropología, la paleontología, la arqueología, la historia, etc. Al estudiarse el pasado de las civilizaciones periféricas, sus productos culturales e instituciones se elaboraron comparaciones con respecto al mundo Europeo y, naturalmente, todo lo periférico apareció como inferior, como el pasado que debía ascender en su desarrollo histórico a la situación del colonizador.
Enrique Dussel ha realizado una deconstrucción del eurocentrismo y ha replanteado la modernidad misma. Esto no surge o consolida en los siglos XVII y XVIII, sino que surge en 1492 con el “descubrimiento del Nuevo Mundo (para Dussel decir “Nuevo” ya es etnocéntrico, pues ¿Nuevo para quién?) que le permitió a Europa ponerse como centro de la historia posterior. Dussel habla de dos modernidades: la primera comienza en 1492 y se extiende a lo largo del siglo XVI. Ésta constituye la base del capitalismo y de la subjetividad europea (que luego deviene burguesa); la segunda modernidad se da a partir del siglo XVII y es producto, no causa u origen, de más de un siglo de modernidad. Ésta segunda modernidad, y su filosofía, no hubiera sido posible sin el siglo XVI (pensemos en los aportes de Francisco Suárez a la filosofía europea). Se ha mostrado también que en la primera modernidad surge el “mito de la modernidad” el cual es creado en la conquista española (que junto con Portugal y la misma América también son constitutivos de la modernidad). Este mito fue asumido por Europa como “centro” del sistema mundo y lo ha “exportado” a las otras culturas asumiendo así la “falacia desarrollista”. Con todo, lo que no se comprende en las lecturas tradicionales de la modernidad, es que ella fue producto del “sistema-mundo” y no sólo la evolución o desarrollo interno de Europa. Precisamente lo que ha hecho Europa, con su mito eurocéntrico, es ocultar la participación de otras culturas, como la americana, africana, árabe o asiática en la constitución de la Modernidad. Este punto es sumamente problemático, porque en la medida que se oculta que la modernidad surge del “sistema-mundo” se  sostiene  el colonialismo.
 El autor se refiere a “El ‘eurocentrismo’ de la Modernidad es exactamente el haber confundido la universalidad abstracta con la mundanidad concreta hegemonizada por Europa como centro”. Esto lleva a que si no se ve la modernidad desde una perspectiva mundial y no eurocéntrica, se cae en un provincianismo ciego. El eurocentrismo consistió en volver la provincia europea modelo de la universalidad, de la mundialidad.
Enrique Dussel ha dicho que al cogito cartesiano del siglo XVII antecede lo que él llama el ego conquiro (yo conquistador) de la modernidad, un ego que ubica con Hernán Cortés y su conquista de México en 1519. Si bien las conquistas se habían iniciado antes, es el “descubrimiento” de América el que lo lleva a su máxima expresión porque contiene la lógica del dominio, de ser “señor del mundo”. El ego conquiro se expresa en la conquista y ésta es “un proceso militar, práctico, violento, que incluye dialécticamente al Otro como ‘lo mismo’. El Otro en su distinción es negado como Otro y es obligado, subsumido, alienado a incorporarse a la totalidad dominadora como cosa, como instrumento, como oprimido…” .
 El autor dice: “la primera relación fue de violencia: una relación militar de Conquistador-Conquistado […] La primera experiencia moderna fue de la superioridad cuasi-divina del Yo europeo sobre el Otro primitivo, rústico, inferior. Es un Yo violento-militar que codicia, que anhela riqueza, poder, gloria” .
La conquista de México es una expresión de la subjetividad moderna, que ya asume el “mito de la modernidad” Cualquiera que avance hasta el siglo XVII encontrará ya, por ejemplo, la relación del poder con la riqueza y la visión burguesa del hombre (Hobbes), la relación del saber con el poder (Bacon) o el entronamiento del Yo, como punto absoluto y como seguridad para enfrentarse al mundo (Descartes). Por eso para el autor argentino, lo que hace la filosofía del siglo XVII es una “formalización” de muchos aspectos que ya se venían presentando desde siglos atrás y donde otros eran específicos del “descubrimiento” o posibilitados por él. Es decir, en el siglo XVII se produce eso que Max Weber llamó racionalización y que es acogido por un defensor de la modernidad como Habermas. Esa formalización que se empezó a dar desde el siglo XVII buscó- oígase bien- gestionar el “sistema-mundo” creado desde 1492. Para ello, Europa como “centro” debió “efectuar o aumentar su eficacia por simplificación. Es necesario realizar una abstracción (favoreciendo en quantum en desmedro del cualitas), que deja por fuera muchas variables válidas (variables culturales, antropológicas, éticas, políticas, religiosas; aspectos que son valiosos aún para el europeo del siglo XVI), que no permitían una adecuada, factible o técnicamente posible gestión del sistema mundo. Estas simplificación de la complejidad abarca la totalidad del mundo de la vida de la relación con la naturaleza (nueva posición ecológica y tecnológica, no teleológica y desde una razón instrumental), ante la propia subjetividad (nueva autocomprensión de la subjetividad consciente), ante la comunidad (la individualidad como nueva relación intersubjetiva y política) y, como síntesis, nueva actitud económica (la posición práctico productiva del capital)” .

Todo esto lo hicieron en verdad los pensadores del siglo XVII. Por ejemplo, la razón instrumental, si bien el término fue puesto a circular por la Escuela de Frankfurt, ya se encuentra en Thomas Hobbes que, siguiendo a Descartes, concibe el Estado como una máquina . Eso es claro cuando concibe la razón como un calcular, como suma y resta . Asimismo, Max Horkheimer ha puesto de presente que Descartes (junto con Maquiavelo) exponen una teoría del Estado elaborada para los nuevos retos que debe enfrentar el naciente Estado burgués . Hay que repetir, pues, que la simplificación necesaria para la eficaz gestión del sistema mundo-mundo de la que habla Dussel, fue lo que Max Weber desarrolló en su vasta obra. Además, esto permite decir que la llamada racionalización del Estado moderno es también “producto” de más de un siglo de modernidad. Sin desconocer que la racionalización es un proceso concomitante al capitalismo.

La anterior es la crítica de Dussel hace una crítica de poder hegemónico y cultural  a la modernidad y al eurocentrismo europeo.  . Un cuestionamiento que se forma desde las interpretaciones de la historia occidental y que genera  conceptos  de que el viejo mundo ha creado para leer su pasado, su tradición y para sustentar su autoproclamada superioridad.

martes, 4 de febrero de 2014

LOS MOVIMIENTOS CULTURALES COMO VEHÍCULO DE CAMBIO

·         La sociedad contemporánea se  transformó por tres movimientos culturales:

  El existencialismo
  La generación “alineada” 
  Los posmodernistas
 Dónde tuvo   aparición  el feminismo.

  Las  generaciones  que surgieron  en los movimientos culturales:
  La generación existencialista
  La generación alineada
  La generación posmodernista


·        Los movimientos culturales son: una revolución social en profundidad, que ha combinado nuestro modo de ver el mundo, de adaptarse a él, o de modificarlo.

    Agnes Heller afirma que una revolución social no estalla, ocurre, y toda revolución social es siempre una revolución cultural.

      El término de “cultura” o civilización se inventó en occidente como proposición universal.

      Las relaciones entre culturas se han clasificado en el tiempo y en la historia, estas se suceden unas a otras y es imposible volver a otra.
       Las culturas se consideran universos cerrados que si bien permanecían así (cerrados) pero si se llegasen a abrir entonces se perdían sus diferencias.


     La inferioridad  y   la superioridad cultural se debatía constantemente entre los de la aristocracia y la burguesía.

 Las culturas de clase conformadas por las clases trabajadoras(los sindicatos), los partidos políticos, etc. 
      Las culturas de clase estaban herméticamente selladas y solo había unos cuantos individuos capaces de cruzar ocasionalmente las fronteras que las separaban.

   Henry James fue un cronista de las dificultades que se encontraba con ricos cada vez que cruzaba las barreras culturales.
 A principios del siglo XIX se empezó a romper la división del trabajo, y las estrictas culturas de clase, entonces:

  Los intelectuales independientes y los artistas fueron los primeros grupos disidentes (ellos crearon la bohemia) con su especifico sabor cultural y adoptaron a esta como su estilo de  vida.
La cultura bohemia rompió gradualmente la hermética cerrazón de las diferentes culturas a nivel global. Porque los bohemios tomaban prestado continuamente los materiales, elementos, temas y motivos de los extranjeros.

   El relativismo cultural gano ímpetu, entonces ya se pueden elegir libremente ciertas formas de vida y patrones culturales.
  El relativismo cultural permitió el surgimiento de la división funcional del trabajo además del nacimiento de la producción en masa y el crecimiento de los medios de comunicación de masas.

Los movimientos juveniles empiezan a atraer y absorber a jóvenes de niveles sociales diferentes, la tendencia ampliaba el poder de absorción social.

Las Oleadas
La primera oleada se inició tras la guerra, y alcanzó su punto a principios de la década de los 50`s
La segunda oleada se originó a mediados de la década de los 60`s
 El tercer movimiento se dio en los 80`s
 Cada Una oleada continúa la pluralización del universo cultural en la era moderna, como también la destrucción de las culturas de clase.
   Cada una de   las oleadas es un nuevo estímulo al cambio estructural en las relaciones intergeneracionales
Representaron un modelo de vida cotidiana que conduce al relativismo cultural, es otro modelo de vida cotidiana que conduce hacia el relativismo cultural.
Las manifestaciones de acción social y las instituciones que no tienen nada que ver con las oleadas si mantienen algo en común con ellas pues participan en los cambios de la institución imaginaria social donde la Oleada es una expresión.

 La generación existencialista  fue la primera y la más cerrada.
El movimiento romántico se extendió rápidamente al igual que el existencialista.
 La Oleada existencialista fue la primeara de una serie de fenómenos extremadamente chocantes en la historia occidental.
Inicio como una revolución de la subjetividad contra la consolidación de las formas de vida burguesas y contra las restricciones normativas.
 Las prácticas culturales se hicieron para escandalizar al burgués
  En la oleada existencialista ya solo importaba hacer las cosas  de manera independiente, poner en práctica nuestra propia libertad, la sociedad estaba empeñada en liberarse.
La generación existencialista era un colectivo optimista
 La generación alineada inicio por la desesperación, se ha comprometido con el colectivismo y la búsqueda de la libertad era su meta
La libertad seguía siendo el valor principal.

El posmodernismo
  Nació en 1968, fue la creación de la generación alineada que esta vez se desilusionó con su propia percepción del mundo.
   El posmodernismo ha sido una oleada dentro de la cual son posibles todo tipo de movimientos, ya sean artísticos, políticos o culturales.

Los medios de comunicación se convirtieron en una oferta de revista para gustos altamente individualizados
  Los diferentes modelos de consumo se presentaron como una variedad de estilos de vida

Las clases sociales: son necesarias para llevar a cabo políticas racionales, pueden dar origen a instituciones, los gobiernos representativos surgen de la sociedad de clases.

Los movimientos feministas:
 El feminismo ha  sido la revolución social de la modernidad, ya que no estallo como en el ámbito político.
La revolución feminista es una línea divisoria en todas las culturas existentes hasta ahora.

Las mujeres no  se   fueran independientes sin la división funcional del trabajo.